Otro aliado en la lucha contra las arrugas es el ácido hialurónico, un material de relleno reabsorbible que se aplica mediante microinyecciones. Más allá de reponer el ácido hialurónico perdido, este tratamiento permite remodelar formas y contornos faciales, otorgando volumen de manera natural. Es considerado el material de relleno más seguro de los utilizados en la actualidad.
De origen no animal y obtenido de forma sintética en laboratorio, el ácido hialurónico minimiza arrugas, rejuvenece labios y corrige signos de envejecimiento, como los surcos nasolabiales. Su versatilidad lo convierte en la elección perfecta para mejorar el grosor labial, elevar comisuras caídas, corregir arrugas en el entrecejo y mejorar la calidad general de la piel.
Una de las mayores ventajas del ácido hialurónico es la rapidez con la que se puede realizar el tratamiento. Por lo general, una sesión dura alrededor de 30 minutos.
Aunque las microinyecciones pueden causar una leve molestia, lo habitual es aplicar anestesia tópica para minimizar cualquier incomodidad.
En general, la paciente nota mejoras inmediatas en la apariencia de las arrugas y líneas de expresión, aunque es importante tener en cuenta que los resultados finales se desarrollan gradualmente en los días posteriores al tratamiento, alcanzando su máxima expresión alrededor de una semana después de la sesión.
Aunque la duración exacta varía según factores individuales como el tipo de piel y el metabolismo, en general, los resultados del tratamiento pueden durar entre seis meses y un año.